Pensar con arte

Belen Conthe

Bajo el muy sugerente título de “Pensar con arte. Historias que el zorro le contó al erizo“, el economista Manuel Conthe acaba de publicar un ensayo en forma de 61 pequeñas piezas que recogen sus reflexiones a lo largo de todos estos años en su columna semanal en Expansión.

El título hace referencia tanto al hilo argumental de la obra (las piezas están agrupadas alrededor de varias disciplinas artísticas: cine, pintura, arquitectura, música,…) como a su enfoque multidisciplinar. Así, el filósofo Isaiah Berlin reflexionaba a partir del pensamiento del clásico griego Arquíloco sobre las dos posibles formas que los humanos tienen de enfrentar la realidad del Mundo. Mientras que los “erizos” consideran que hay una única verdad que todo lo explica, los “zorros” comprenden que la realidad es tremendamente compleja y tratan de entenderla enfocándola desde ángulos diversos, complementarios e incluso a veces opuestos.

En Marketingstorming somos eminentemente “zorros”. Somos conscientes de que la realidad de los mercados, las empresas, los competidores,… no es única y por eso asumimos nuestras limitaciones como profesionales del Marketing. Entendemos que la representación de una realidad no constituye la misma como ya nos indicaba el genial René Magritte y por ello tratamos de capturar tantas visiones como nos sea posible.

Como buenos “zorros”, no somos fanáticos sino en todo caso escépticos, y por eso nos ha entusiasmado el libro de Manuel Conthe y nos permitimos recomendarlo en el blog.

Las tres tramas que entretejen el ensayo son perfectamente válidas en el mundo del desarrollo de negocio y nos hemos referido a ellas en numerosas ocasiones en Marketingstorming, a saber:

1. Los individuos pocas veces actúan como puros seres racionales. ( post1, post2 )

2. La vida en comunidad ejerce una poderosa influencia sobre sus miembros. ( post1, post2 )

3. Las parábolas, cuentos, mitos e historias son las formas esenciales de la percepción y comunicación social y, por ello, una técnica esencial de persuasión y transmisión del conocimiento. ( post1, post2 )

Si no he sabido todavía generarte interés por el libro de Conthe para pasar un apasionante lectura entre dilemas, falacias, sesgos, motivaciones,… te lanzo amable lector un argumento más: está magníficamente ilustrado por su hermana Belén, que es además mi madre 😉

Aprovecho este foro para despedir el año que acaba y desearte muy feliz Marketingstorming en 2015

Decisiones: al diario

¿Tomas decisiones de negocio a diario?

Si la respuesta es “NO” entonces probablemente deberías replantearte tu función como responsable de desarrollo de negocio. Aunque en todo caso, no tomar ninguna decisión, constituye en sí mismo una decisión.

Si la respuesta es “SI”, entonces mi pregunta sería: ¿Y llevas algún tipo de seguimiento sobre esas decisiones y su impacto?

Por supuesto que nos resultaría imposible llevar un control de todas las decisiones de negocio que tomamos. Muchas de ellas de hecho las realizamos utilizando el pensamiento subconsciente (lo cual facilita sobremanera aquellas cuya naturaleza es repetitiva).

Sin embargo, en aquellas decisiones trascendentales, aquellas en las que sabemos que “nos la estamos jugando”, el premio Nobel Daniel Kahneman recomienda que las documentemos en un diario. Si en un proceso productivo existe un control de calidad ¿no debería existir algo similar para los procesos en los que el “producto” es una decisión?

El Profesor Kahneman recomienda llevar un “Diario de Decisiones” y que lo revisemos cada cierto tiempo. En Farnam Street definen el contenido ideal de este diario de la siguiente forma:

1. Incluye la situación y contexto en los que tomaste la decisión.

2. Define el problema al que te enfrentabas y el marco de referencia.

3. Incorpora las variables que gobernaban la situación.

4. Añade tu perspectiva sobre la complejidad de la decisión en ese momento.

5. Dibuja las alternativas que consideraste como sólidas y por qué finalmente no las elegiste.

6. Explica los resultados que esperabas de tu decisión, con un rango de probabilidad.

7. Documenta en qué momento del día tomaste la decisión y cómo te encontrabas (ej: cansado, alegre,…)

Si llevas a cabo este ejercicio y repasas tus decisiones más importantes con la perspectiva del tiempo observarás probablemente tres efectos:

1. Te darás cuenta del sesgo retrospectivo con el que frecuentemente justificamos nuestras decisiones: “es que yo no era consciente de…”, “si ya te decía yo que…”, “estaba clarísimo que … iba a ocurrir”. Para eso lo ideal sería antes de leer el diario tratar de imaginar por qué tomaste aquella decisión. A continuación, lo comparas con lo que documentaste en el diario.

2. Observarás que muchas veces el resultado de aquella decisión ha sido bueno… aunque en numerosas ocasiones por otras razones muy diferentes a aquellas que te llevaron a tomar esa decisión.

3. Aprenderás cuál es de verdad tu “círculo de competencia” y qué decisiones podría haber tomado un mono con mejor resultado final.

Moraleja: Si tomas decisiones a diario –> lleva esas decisiones “al diario”