Telepizza es un clásico

Telepizza es un clásico. Y no me refiero a los sábado de partido de futbol con los amigos (que también). Esta empresa, y algunos restaurantes chinos, son los únicos que siguen utilizando el correo ordinario como arma publicitaria. Al menos, en mi buzón, además de cartas del banco, solo recibo este tipo de publicidad. Hace unos cuantos años, la situación era diferente. Abrir el buzón era como entrar en la selva, debido a la cantidad de anuncios de todo tipo de empresas que allí había depositados.

Sin embargo, este es el efecto actual al abrir el gestor de correo electrónico (email para los amigos). Queramos o no, tengamos activado el control de spam, o bloqueados ciertos tipos de emails, algún anuncio se nos cuela. La pregunta es, ¿a cuántos de ellos hacemos caso? ¿Es efectivo este medio de publicidad?

Las campañas masivas de marketing han evolucionado mucho a lo largo del tiempo. Como he comentado antes, se ha pasado por correo ordinario, fax, llamadas telefónicas, SMSs al teléfono móvil, emails,… No es la primera vez en los últimos tiempos que oigo hablar de la eficacia que tienen hoy en día de nuevo las campañas por fax (envío de publicidad por fax).

Obviamente no todos los consumidores finales somos iguales, no a todos nos atraen las mismas cosas, y no todos utilizamos los mismos canales de comunicación. Es posible que muchas empresas no calculen las consecuencias de campañas masivas. Me refiero al cálculo de coste de adquisición de un cliente (coste total de la campaña, entre número de ventas conseguidas  y si acaso sumar el número de posibles ventas potenciales). El emailing, suele tener ratios de aceptación bastante bajos, por lo que el coste será alto.

Lo que se necesita es sorprender al cliente, de modo que ofrezcamos, por el canal adecuado, exactamente lo que necesita. Es aquí cuando entra en acción la segmentación de clientes. Su importancia, está más que justificada: ser más eficientes (en todos los aspectos). Existen cantidad de herramientas en el mercado para ayudarnos en estas tareas, y no es misión de este post hacer publicidad de ellas. Simplemente, si tenemos los medios, ¡utilicémoslos! Seguro que conseguimos sacar lo que necesitamos. Aunque sorprender al cliente es solo el primer paso. Lo que realmente hay que hacer es ofrecer una solución a sus necesidades y /o problemas. Lo que tantas veces hemos llamado “soluciones de valor añadido”. El conjunto de las dos variables será lo que nos dará éxito o fracaso en nuestra empresa/proyecto.

Es cierto que de todos los casos anteriormente nombrados no todos tienen los mismos costes, valoración muy importante a tener en cuenta. Enviar publicidad por correo ordinario o por email, incluso medirlo con impresiones online (banners, anuncios en Youtube, Skype, Gmail,…) no tiene  nada que ver.  Ese criterio me servía inicialmente. Creo que deberíamos pasar a una segunda etapa donde evaluemos el coste contra el beneficio, añadiendo otras dos dimensiones más: segmentación de clientes y preferencias del segmento con el que vamos a tratar. Cierto es que esto no es nada nuevo, de hecho es de manual, pero ¿cuantas veces uno se para realmente a pensar y calcular todo esto? Seamos originales, tracemos nuestro propio camino, y dejemos de hacer lo mismo que hacen otros, simplemente porque la competencia lo ha hecho. La única forma de triunfar será conocer bien al cliente, y seguir nuestra propia estrategia. El tiempo nos dirá si ha sido acertada o no.

No cedo mis datos

El otro día escuche un símil que me gustaría compartir: “Internet es como una playa, si no quieres dejar huellas no lo pises”. Y es cierto, cada vez que nos metemos en internet estamos dejando nuestros datos por ahí. Bien porque nos subscribamos a algo, porque realicemos búsquedas en Google, tengamos un correo gratuito que utilicemos frecuentemente, …. Los datos que vamos “cediendo” se podrían clasificar en dos grandes grupos:

  • Personales:  como pueden ser nuestro nombre, dirección, teléfono, email,.. Estos son los datos que pro activamente enviamos cuando nos subscribimos a algún servicio, newsletter, abrimos una cuenta o perfil,…
  • De gusto o estilo de consumo: se recogen de manera indirecta por multitud de empresas sin que seamos conscientes, es decir por el simple hecho de navegar y utilizar ciertos servicios. Por ejemplo Google recoge datos de nuestros gustos, como pueden ser nuestras búsquedas (si buscamos información de hoteles, coches, libros o información sobre un tema en concreto)

La pregunta es: ¿estamos perdiendo el anonimato? ¿estamos siendo continuamente espiados? La respuesta para mí no es clara, pero me inclino hace el . Y retomando el frase inicial, sino quieres dejar huellas, no lo utilices. Pero no necesariamente todo esto tiene por qué ser negativo. ¿Cuál es el por qué de toda esta recogida continua de información? Mayoritariamente la oferta personalizada de servicios que concuerden con nuestros gustos. Internet da la facilidad a las empresas de poder conocer mejor a sus clientes y potenciales consumidores. Si tienen todos estos datos,¿ no será mejor que nos ofrezcan solo productos de nuestro interés?. Yo al menos sí prefiero ver anuncios patrocinados de servicios/productos de mi interés, que las búsquedas se acoten a mis gustos, que no me llegue información de cualquier cosa…Es decir, sirven para segmentar mejor el mercado, que el el público objetivo sea más exacto.

¿Y nos es verdad que Google o Microsoft rastreen nuestras cuentas de correo gratuitas? Pues sí, es cierto. Pero no desde un punto de vista semántico, sino sintáctico  Es decir en busca de palabras clave, que puedan utilizar a la hora de exponer sus anuncios (los que se presentan en los laterales o parte superior).  Por lo tanto nuestra privacidad en este sentido está garantizada, y la único solución si no nos gusta es dejar de utilizar estos servicios, que son gratuitos por alguna razón.