Hay que ser cocinero antes que fraile

La globalización nos afecta en casi todo lo que nos rodea. Tiene algunos beneficios muy favorables para las empresas, pero algunos puntos negativos, que deberíamos analizar y pensar sobre ellos.

En tiempos como los que estamos viviendo (al menos en España) la demanda de productos y servicios ha caído dramáticamente (y con ellos obviamente las ventas, presupuestos, contrataciones,…). Una de las posibles salidas que hay es globalizar nuestro producto/servicio y extender nuestra actividad a otros regiones geográficas, incluso países o continentes. Como no todas las áreas se comportan igual, de hecho cuanto más alejadas, más diferentes suelen ser,  nos servirá para asegurar algunos de los puntos críticos que podemos estar viviendo. Es decir, balancear los riegos, y explotar otros territorios que pueden sernos igualmente rentables (o incluso más).

Todo esto requiere mucho trabajo, y esfuerzo. Y la primera decisión es, qué equipos deben trabajar localmente, y cuáles dando servicio de forma centralizada. El problema viene, cuando se trabaja con clientes muy diferentes (debido a la geografía donde se encuentren). Las condiciones (las preferencias, gustos, forma de trabajar, competencia,..) serán tan diferentes, que deberemos re-diseñar muchos de los procesos actuales, incluso adecuar el producto que ofrecemos. Ya que recordemos que para que tenga éxito el producto/servicio debe cubrir las necesidades del cliente, sin tratar de imponer nuestro producto simplemente porque tengamos un volumen de ventas que alcanzar.

La centralización de ciertos servicios corporativos ahorrará  costes, provocará estandarización,  tendremos una visión común, y haremos de la globalización una característica beneficiosa. Siempre y cuando, mantengamos la identidad del producto ofrecido. Para ello es siempre necesaria una cierta flexibilidad para los equipos locales (que son los que poseen el conocimiento sobre el cliente final), de forma que sean ellos quienes ajusten el producto estándar, a la necesidades locales.

Obviamente es muy  difícil poner un límite a esta “caracterización” local del producto, pero será lo que aporte un valor añadido real final. Para ello, los equipos centrales, y directivos de la compaña, deben estar en contacto permanente con los equipos locales, para entender y aplicar conjuntamente los criterios acordados. A niveles organizativos es importante que los equipos locales tengan un peso importante dentro de la organización, para que no sean el último escalón, y no se conviertan en un único punto de distribución.

¿Qué equipos se deben centralizar y cuáles  no? Esta es una pregunta muy difícil de responder y daría para hojas y hojas de debate (tantas como opiniones existan).  Lo que sí está claro es que se debe analizar muy cuidadosamente, sobre todo que en los equipos centrales existan roles senior, con fuerte experiencia local (hay que ser cocinero antes que fraile). De esta forma, se podrá entender claramente a los equipos locales, ver por qué piden las cosas, y analizar si tienen o no sentido (teniendo esa visión global que da un equipo central).

Estos modelos de negocio, son muy complejos de diseñar, y no hay solución fácil ni acertada. Por lo que es importante tener capacidad de reacción, para rectificar y adaptar las rectificaciones detectadas lo más rápido posible.

La próxima gran revolución en Marketing

Estoy un poco saturado de tanto “social media” y “big data”, las dos grandes corrientes que parecen estar dominando el Marketing en los últimos tiempos. Ambas manejan dos conceptos fundamentales en las interrelaciones que se producen entre marcas y consumidores:

  1. El hombre como ser social con necesidad de comunicarse con semejantes (lo que antes de denominarse “social media” era simple y llanamente la “tertulia de escalera”)
  2. La necesidad de las empresas por capturar, procesar y convertir en información operativa la multitud de datos que se generan en la interrelación con los clientes (lo que antes de llamarse “big data” eran los más pedestres pero fundamentales conceptos de”research” y “segmentación”).

Si te interesa, un estupendo artículo acerca de las limitaciones del “big data” en el Marketing es éste de Forbes: “The limits of big data Marketing”. De la misma publicación, puedes consultar “Buble defleated. Social media will now change the World” para valorar la burbuja del “social media”.

Considero ambas herramientas muy potentes en el Marketing de hoy en día, pero son eso: herramientas.

Sin embargo, en otro orden de cosas, hay una nueva tecnología que está pasando clamorosamente desapercibida y que sí considero va a ser cualitativamente disruptiva: la impresión en 3D. Y lo va a ser porque ataca de raíz una necesidad básica en el consumidor: el disponer en el momento adecuado y en el lugar oportuno de cierto producto.

Si Einstein levantara la cabeza se quedaría maravillado ante lo que supone romper definitivamente con la barrera del espacio-tiempo. El impacto puede ser inimaginable, en campos como:

  1. La fabricación: donde el “just in time” pasa a ser “imprime la pieza que necesites cómo, cuándo y donde quieras”.
  2. La distribución: donde deja de existir un producto físico que transportar ni almacenar, ya que éste está formado por bytes de información.
  3. El comercio internacional: ya que se ven alteradas variables tales como dónde se produce más barato y dónde por motivos de minimizar los costes de transporte interesa localizar la producción.
  4. Los servicios: ¿te imaginas cuál puede ser la post-venta del futuro, en la que el consumidor se descargue la pieza que necesita sin requerir de intermediarios? ¿qué nuevas posibilidades se abren a la personalización de productos?

Sencillamente creo que todavía no somos conscientes del impacto tan masivo que va a tener en nuestras operaciones comerciales. ¿Estás preparado?