Cuando el servicio es “ayudar a ayudar”

Pedro Lantero

Vicepresidente en Fundación Tomillo

El otro día fui a comprarme una tableta al Corte Inglés, miré cada una detenidamente pero la única que me miraba fijamente a los ojos era el Ipad Mini. El dependiente me dijo que me diera prisa pues era la última que quedaba y se la estaban “quitando de las manos”, y azuzado por la urgencia y por la sensación de necesidad que había acuñado en los tres meses anteriores, me dejé medio sueldo en este pequeñín que ahora se ha vuelto imprescindible.

Camino a casa rumiaba tres pensamientos: “cuánto más sencillo sería mi trabajo si el servicio que yo vendo tuviera este mismo efecto magnético”….” cuanto más justo sería el mundo “…. y “ ¿cuál es exactamente el servicio que yo vendo y cómo lo vendo”.

Simplificando, la organización en la que trabajo, la Fundación Tomillo (www.tomillo.org) , se dedica a la formación de jóvenes que provienen del fracaso escolar y al apoyo de niños y niñas en colegios e institutos para que logren terminar sus estudios. Nuestro objetivo es la inserción laboral y social  de personas que provienen de entornos desfavorecidos de Madrid dándoles otra oportunidad (si es que han tenido alguna) para formarse, estudiar y encontrar un empleo. Mi trabajo consiste en convencer a empresas y personas para que nos apoyen en esta labor.

La utilidad del servicio la tengo clara, el desempleo en las zonas donde trabajamos supera el 27%*, el desempleo juvenil alcanza en la Comunidad de Madrid el 48% *y, también en Madrid, 4 de cada 10 personas que solo tiene estudios primarios se encuentra en situación de pobreza**. Si a esto se le suma un recorte drástico en los presupuestos públicos destinados a educación, formación y empleo, el panorama no mejora.

También hay público objetivo. En España un 10% de la población ha hecho alguna donación a ONGS y un 9% es donante “socio” regular de alguna entidad no lucrativa. Estamos a la cola de otros compañeros europeos como Italia (43% de la población es donante) o Reino Unido (55% de la población donante). Estas diferencias tienen diversos motivos culturales, socioeconómicos y fiscales que requieren una explicación más extensa. Mirándolo en positivo, todavía hay recorrido para nuevos donantes. Además España demuestra con frecuencia su solidaridad apabullante en catástrofes humanitarias (fue el tercer país del mundo que más ayudo a la catástrofe de Haití en 2010). ***

Por tanto, el reto de Tomillo, es el de generar compromiso a largo plazo de personas y empresas que se identifiquen con nuestra misión y se hagan socios/as. A mí me gusta pensar que nosotros “ayudamos a ayudar” a las personas que quieren colaborar con nosotros. Hay otros argumentos prácticos como que no hace falta irse muy lejos para comprobar que mucha gente lo está pasando muy mal o que ya es tendencia que las empresas , a través de la Responsabilidad Social Corporativa, quieran contribuir en proyectos de mejora social. Incluso en términos de rentabilidad hay argumentos, ya que, en términos de impacto, las ONGS devuelven a la sociedad hasta 9 veces el dinero que reciben .***

La “venta “de este servicio, que está muy estudiada en otros países sobre todo anglosajones, en España es una ciencia más incipiente así que , expertos del marketing, cualquier sugerencia será bienvenida, y si es con una suscripción de socio, mejor todavía. http://www.tomillo.org/v_portal/apartados/apartado.asp?te=188

*Dato EPA primer trimestre 2013.

**Tasa AROPE (Evalúa: ingresos por hogar, privacidad bienes materiales y personas que viven en el hogar)

*** Datos del informe “El impacto de las aportaciones de los socios de las ONGS en España” de Bain&Co y de la AEFundrasing

http://www.somosasi.org/upload/93/52/Informe_SOMOS_2013.pdf