Aplicando el método Netflix para hacer el bien

La pandemia, y los confinamientos multiples a lo largo de este año, han multiplicado no solo el número de usuarios de Netflix, sino también el tiempo que pasamos enganchados a su contenido. Al igual que antes se hablaban de las películas en cartelera, no es difícil tener conversaciones con amigos, o ver en diferentes medios cual son las recomendaciones en cuanto a series, documentales o películas disponibles por la plataforma (en la gran mayoría de los casos producidas por la misma empresa)

Si una de las palabras de moda en el mundo corporativo es Innovación, la otra gran palabra es Inteligencia Artificial. Se tienen grandes esperanzas puestas en cuanto a las soluciones que puede aportar, pero también se empieza a temer el poder que pueden ejercer. En parte debido al impacto que este conjunto de técnicas ha tenido en las redes sociales (como ya vimos en un post anterior sobre las redes sociales). En el caso de Netflix, es parte de su modelo de negocio actual, ya que ayuda a acelerar el consumo de contenido, pero por otro lado a la producción del mismo.

No se si te sentirás reflejado con mi propia situación. Acceder a Netflix (valido para HBO, Disney +, Amazon prime u otras) y querer echar un vistazo a ver que hay disponible. Para ellos, navego por diferentes categorías, en muchos casos las ya pre-escogidas por la plataforma. En caso de que el título me suene familiar o interesante, poner el cursos encima para que el trailer de la misma empiece a reproducirse instantáneamente. Si me interesa, lo veo hasta el final, y posiblemente lo añado a mi lista de favoritos. Sino, sigue en mi navegación, siguiendo con el proceso. En algunos casos, después de una cierta exploración vuelvo a mi lista y selecciono algunas de las opciones. Pero podría pasar que no me haya seducido nada y ahi deje la intención de consumir alguno de estos títulos.

Con este proceso, por corto que haya sido, pero que puedo repetir a lo largo de varios días, la plataforma tiene información muy valiosa sobre mis gustos, preferencias o incluso estado de animo. La tecnología disponible actualmente permite medir, por donde he navegado, cuanto tiempo he estado, que videos he visto enteros, cual he visto varias veces, donde los he parado, si he añadido algo algo a la lista de favoritos y luego lo he quitado, si lleva mucho tiempo allí sin haberlo vuelto a revisar, ubicación, dispositivo utilizado, hora del día… Imagínate si esto lo puedo unir a otras fuentes de datos, como puede ser el caso de amazon con que productos que comprado o me interesado.

Desde el punto de vista de la producción de nuevos títulos, esto es oro puro. Las plataformas pueden producir series “a la carta”, es decir totalmente personalizadas. En función de los datos, gustos, preferencias y perfiles recopilados, se puede generar contenido, totalmente segmentado, y personalizado, pudiendo ajustar la temática, duración de los capítulos, como hacer los cortes, cuántos capítulos, mejor fecha o época para estrenarlos, tipo de actriz o actor, títulos de la producción o zona geográfica donde publicarlo. Se trata de utilizar la experiencia de usuario para engancharnos a la plataforma, para poder entender que buscamos, generar contenido personalizado que nos incite a seguir consumiendo ese contenido, y que la rueda siga girando. El modelo es perfecto!

Obviamente tiene ciertos peligros, ya que como es natural en nuestra especie intentaremos alejarnos de aquello que con lo que coincidamos o nos llame, para ¨hiperespecializarnos¨ o ¨hipersegmentarnos¨. Además del propio debate sobre los datos existentes sobre nosotros mismos, y los perfiles creados. Estas plataformas han sabido sacar el provecho máximo a la inteligencia artificial, para explorar información y datos en la dirección que van buscando. Pero como siempre, esta en nuestras manos el cómo y para que utilizar la tecnología. A todos nos gusta ver series que nos ayuden a desconectar del día, y que nos sean agradables. Se habla mucho del poder de la creación de estos perfiles en función a datos recogidos y comportamiento digital.

Sin embargo hay muchos más usos, y en otros casos con otros fines completamente diferente. Hay organizaciones que están haciendo un servicio impagable a la sociedad, como son el caso de muchas ONGs, que ayudan a sus miembros, a través del desarrollo de sus programas con cosas que de otra forma sería muy difícil o casi imposible conseguir. Pensemos en una organización que se encargue de dar soporte a enfermos de patologías graves, crónicas o letales, a la vez que pueda aconsejar a familiares. Seguro que se te ocurren varias. ¿Qué pasaría si pusieran a su servicio esta tecnología? El objetivo sería, y es, diferente, ya que consistiría en personalizar el trato, y el contenido ofrecido de forma que ese apoyo ofrecido sea lo más ajustado posible en función de las necesidades de cada persona. No es lo mismo un enfermo recién diagnosticado, que busca una guía de como afrontar esta nueva situación, o enfermo con experiencia, cuya perspectiva y motivaciones sean muy diferentes, un familiar que esté asustado y busque como puede ayudar a su ser querido, o personal sanitario que a nivel técnico ya conoce lo que necesite, pero busque un ángulo diferente. En función del tipo de navegación, perfil existente y diferentes fuentes de datos que puedan existir, se podría personalizar la información ofrecida, el lenguaje con el que se presenta, los recursos ofrecidos, o la interacción en general. Esto ya está sucediendo, con gran éxito en algunas de las instituciones que trabajan en este campo.

Este es un ejemplo, pero existen muchos más. Por este motivo, cuando se demoniza la inteligencia artificial, el poder de la tecnología, o el efecto que han conseguido muchas de estas innovaciones tendríamos que parar y pensar. Lo que posiblemente haya que analizar es el uso que estamos haciendo de ellas, y sobre todo para que fin. Aunque suene raro, podemos hacer una analogía rápida con el Wifi. Puedo utilizarlo para estar leyendo este articulo, buscar información para un proyecto de investigación científica o para cometer delitos de distinta índole. ¿Es malo el recurso o lo que hay que penalizar es el uso del mismo?

La innovación está en boca de todos, todas las organizaciones están buscando cómo poder sacarle partido, todas para generar un lazo de unión más estrecho entre usuario y organización, aunque el objetivo de esta sea variado. Siempre es bueno tener pensamiento critico, e intentar ver el lado positivo (aunque el negativo venda más noticias y sea más llamativo).

(Como referencia dejo el link a un articulo de Mckinsey donde introduce el concepto de ¨Tech for good¨)

Cuando el servicio es “ayudar a ayudar”

Pedro Lantero

Vicepresidente en Fundación Tomillo

El otro día fui a comprarme una tableta al Corte Inglés, miré cada una detenidamente pero la única que me miraba fijamente a los ojos era el Ipad Mini. El dependiente me dijo que me diera prisa pues era la última que quedaba y se la estaban “quitando de las manos”, y azuzado por la urgencia y por la sensación de necesidad que había acuñado en los tres meses anteriores, me dejé medio sueldo en este pequeñín que ahora se ha vuelto imprescindible.

Camino a casa rumiaba tres pensamientos: “cuánto más sencillo sería mi trabajo si el servicio que yo vendo tuviera este mismo efecto magnético”….” cuanto más justo sería el mundo “…. y “ ¿cuál es exactamente el servicio que yo vendo y cómo lo vendo”.

Simplificando, la organización en la que trabajo, la Fundación Tomillo (www.tomillo.org) , se dedica a la formación de jóvenes que provienen del fracaso escolar y al apoyo de niños y niñas en colegios e institutos para que logren terminar sus estudios. Nuestro objetivo es la inserción laboral y social  de personas que provienen de entornos desfavorecidos de Madrid dándoles otra oportunidad (si es que han tenido alguna) para formarse, estudiar y encontrar un empleo. Mi trabajo consiste en convencer a empresas y personas para que nos apoyen en esta labor.

La utilidad del servicio la tengo clara, el desempleo en las zonas donde trabajamos supera el 27%*, el desempleo juvenil alcanza en la Comunidad de Madrid el 48% *y, también en Madrid, 4 de cada 10 personas que solo tiene estudios primarios se encuentra en situación de pobreza**. Si a esto se le suma un recorte drástico en los presupuestos públicos destinados a educación, formación y empleo, el panorama no mejora.

También hay público objetivo. En España un 10% de la población ha hecho alguna donación a ONGS y un 9% es donante “socio” regular de alguna entidad no lucrativa. Estamos a la cola de otros compañeros europeos como Italia (43% de la población es donante) o Reino Unido (55% de la población donante). Estas diferencias tienen diversos motivos culturales, socioeconómicos y fiscales que requieren una explicación más extensa. Mirándolo en positivo, todavía hay recorrido para nuevos donantes. Además España demuestra con frecuencia su solidaridad apabullante en catástrofes humanitarias (fue el tercer país del mundo que más ayudo a la catástrofe de Haití en 2010). ***

Por tanto, el reto de Tomillo, es el de generar compromiso a largo plazo de personas y empresas que se identifiquen con nuestra misión y se hagan socios/as. A mí me gusta pensar que nosotros “ayudamos a ayudar” a las personas que quieren colaborar con nosotros. Hay otros argumentos prácticos como que no hace falta irse muy lejos para comprobar que mucha gente lo está pasando muy mal o que ya es tendencia que las empresas , a través de la Responsabilidad Social Corporativa, quieran contribuir en proyectos de mejora social. Incluso en términos de rentabilidad hay argumentos, ya que, en términos de impacto, las ONGS devuelven a la sociedad hasta 9 veces el dinero que reciben .***

La “venta “de este servicio, que está muy estudiada en otros países sobre todo anglosajones, en España es una ciencia más incipiente así que , expertos del marketing, cualquier sugerencia será bienvenida, y si es con una suscripción de socio, mejor todavía. http://www.tomillo.org/v_portal/apartados/apartado.asp?te=188

*Dato EPA primer trimestre 2013.

**Tasa AROPE (Evalúa: ingresos por hogar, privacidad bienes materiales y personas que viven en el hogar)

*** Datos del informe “El impacto de las aportaciones de los socios de las ONGS en España” de Bain&Co y de la AEFundrasing

http://www.somosasi.org/upload/93/52/Informe_SOMOS_2013.pdf