El manual del estratega

En el mundo empresarial todo el mundo dice tener visión estratégica aunque resulte evidente la falta generalizada de reflexión a la hora de tomar decisiones.

Cuando “El manual del estratega” cayó en mis manos, ya desde las primeras páginas me quedó claro el por qué esa aparente dicotomía entre lo que yo entiendo por “estrategia” y lo que frecuentemente observo: resulta que no hay un único tipo de estratega sino 5 diferentes formas de practicarla.

En este libro, Rafael Martínez Alonso (@estratega) realiza un viaje a lo largo de 5 tipologías de estrategas que además de resultar ameno e instructivo (no obstante es profesor de IE Business School), revisa de manera sencilla casi todas las herramientas utilizadas habitualmente en Planificación Estratégica.

Si buscas un manual académico en el que te expliquen las 5 fuerzas de Porter, la matriz del Boston Consulting Group o la cadena de valor, lo siento pero quizá deberías consultar alguna obra de Robert Grant. En “El manual del estratega” se hace mención a todas ellas, pero no con el objetivo de explicarlas en profundidad sino para dibujar con ejemplos el comportamiento de los 5 tipos de estrategas.

Pero si lo que buscas es entender qué barreras son necesarias derribar para hacer estrategia en una empresa y qué mueve a las diferentes tipologías de líderes, este libro te va a resultar muy útil.

Rafael comienza explicando el mapa mental que vertebra su libro, el modelo de la triple AAA que nos ayuda a superar la incertidumbre:

Anticipación:

Entender con antelación qué es lo que va a ocurrir y cómo nos va a impactar. ¿Qué escenario futuro es más probable y qué riesgo hay de que ocurra?

Adaptación:

¿Estamos preparados para funcionar en ese entorno que está por llegar?. ¿Cuáles son nuestras capacidades y qué proceso de cambio debemos poner en marcha para hacerlas más efectivas en ese futuro probable?

Acción:

¿Cómo vamos a poner en marcha ese cambio?. ¿Qué podemos hacer para impactar favorablemente en ese entorno?

A partir de esos tres vértices, “El manual del estratega” revisa cómo los diferentes tipos de estrategas juegan con ellos.

Estratega #1: Es el “emprendedor”, orientado fundamentalmente a la acción. Su ambición no conoce límites y es a menudo irreflexivo. Las historias de éxito recientes de los negocios online le han insuflado un optimismo galopante que hace que no vea la realidad.

Estratega #2: Es el “pequeño negocio familiar”. La receta de su éxito ha sido observar en su entorno qué problemas tiene la gente y tratar de resolverlos, por lo que su fuerte es la adaptación. Pero su incapacidad para delegar y pensar en grande le complica el crecimiento.

Estratega #3: Criado al abrigo de la metodología de las escuelas de negocio, aplica Porter en cuanto tiene la menor oportunidad. Habita en grandes multinacionales que se pueden permitir el disponer de un grupo de Planificación. Su pormenorizado y frecuentemente acertado análisis del entorno, le facilita la anticipación. Sin embargo el moverse en organizaciones muy pesadas le dificulta la adaptación y la acción.

Estratega #4: Es el estratega “darwinista”, convencido de que el mundo de la empresa es un territorio hostil donde impera la ley de la jungla y sobrevive el mejor adaptado. Obsesionado con aportar valor a los inversores, es capaz de multiplicar el precio de la acción en poco tiempo, a veces comprometiendo el futuro de la empresa. Poco amigo de la anticipación, cree que la clave es la ejecución. Gordon Gekko en la película “Wall Street” sería un claro estratega 4.

Estratega #5: Es el estratega “del cambio”, que se mueven como pez en el agua en un mundo hiperconectado. Cree que es posible modelar el futuro y se dedica en cuerpo y alma a ello. Creador de plataformas, apuesta por el cliente como co-creador de productos y servicios.

A lo largo de la lectura del libro irás recreando mentalmente en qué tipología englobarías a las distintas personas con las que trabajas en tu día a día, y te sentirás probablemente identificado con características de unos y de otros.

Para aquellos curiosos que se pregunten en qué estilo me englobaría yo, diría que soy un claro estratega 3 por formación, en proceso de evolución hacia estratega 5 por convicción.

Saludos, estrategas

Los 6 hábitos del pensador estratégico

Si hay una crítica generalizada a los líderes actuales en las organizaciones, la de que no tienen “visión estratégica” es de las más habituales. Y es que probablemente el “Principio de incompetencia de Peter” actúa en estos casos en su máxima expresión, de modo que los que hacen magníficamente su trabajo pueden ser ascendidos hasta llegar a su grado máximo de incompetencia. De este modo, nos sentimos más cómodos realizando el trabajo que sabemos hacer bien, por lo que ante un ascenso, es típico que estemos tentados por hacer “micromanagement” en vez de dedicarnos a lo que el nuevo rol requiere y que suele demandar una visión estratégica superior. ¿Pero qué hábitos debemos desarrollar para adquirir esa visión?

Paul J. H. Schoemaker es uno de los académicos contemporáneos más reconocidos en el área de la estrategia y la toma de decisiones en base a la técnica de la “planificación de escenarios”. Desde su cátedra en Wharton School en Pennsylvania, escribe algunos de los estudios más reconocidos en ambas disciplinas. Su artículo “6 habits of true strategic thinkers” en Inc.com es simplemente magnífico. Según Schoemaker, éstos son los seis hábitos que un líder con visión estratégica debe cultivar:

  1. Anticipación: tener una visión periférica que le ponga en guardia ante cambios del entorno alejados de su día a día (el ejemplo clásico es el de los ejecutivos de los ferrocarriles en EEUU, que no supieron anticipar la llegada del transporte aéreo).
  2. Pensamiento crítico: poniendo en duda cualquier verdad absoluta, retando a los equipos a validar sus hipótesis, escapando de los sesgos y prejuicios e identificando las causas raíz de los problemas.
  3. Interpretación: sintetizando información de diferentes fuentes, identificando patrones en datos aparentemente inconexos, probando hipótesis diferentes de forma simultánea.
  4. Decisión: escapando de la “parálisis por el análisis”, valorando en su justa medida la velocidad de una decisión frente al rigor de su razonamiento.
  5. Alineación: buscando compromiso de los diferentes agentes involucrados en la decisión aunque sus intereses (incluyendo los ocultos) sean diferentes.
  6. Aprendizaje: celebrando tanto las victorias como los fracasos no intencionados, admitiendo la equivocación siendo capaz de enderezar el rumbo.

En mi opinión el Director de Marketing es de las figuras que mayor visión estratégica debe de tener en una organización. ¿Echas de menos algún hábito que debiéramos incorporar a la lista?