El contenido es el rey, si pero el cliente va primero

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Cuantas veces hemos oído lo de “el contenido es el rey”, o la famosa estrategia de “content marketing”. Obviamente no seré yo quien diga que el contenido no es importante o que no tiene que guiar nuestras iniciativas. Pero creo que antes de ponernos a pensar en el contenido, deberíamos hacer una reflexión anterior.

Aunque antes de empezar con dicha reflexión creo que hay que aclarar porque el contenido es el rey. Al cliente, y todos como consumidores podemos confirmarlo (o eso espero), no nos interesan las comunicaciones puramente comerciales. Al menos si lo que buscamos es una marca que pueda ayudarnos a solucionar un problema. Otro tema es si lo que buscamos en una comodity o un supply, en el que el precio (recordemos una de las famosas 4 P’s de Kotler) juega un papel fundamental. Pero competir solo por precio tiene peligro. Siempre habrá un competidor que fabrique más barato que nosotros, siempre tendremos jugadores en India, China u fabricas en sitios mas baratos que nosotros (o competidores fabricando con peores calidades que nosotros). Por este motivo, y por otro mayor, debemos centrarnos en dar un valor diferencial al cliente. Si realmente que el cliente sea fiel a nuestra marca (aunque vendamos un producto comodity), tenemos que aportarle algo más que simple precio. Tenemos que demostrar la razón de porque debe apostar por nosotros y  porque crear ese vínculo de fidelidad será una relación en la que ganen ambas partes, empresa y cliente.

Como consecuencia de todo lo mencionado en el párrafo anterior, nuestras comunicaciones no deben centrarse en el precio solo. Incluso deberíamos hablar sólo de nuestros productos y sus fantásticas característica. Esta información se podrá encontrar en nuestra web o en algún otro medio. Debemos centrarnos en aportar contenido, en poner un contexto. Hay muchas formas de hacer esto, y depende de cada industria o de cada empresa. Bien sea hablando del problema a solucionar de forma genérica (con ciertas reseñas a como nuestra solución encaja en el puzzle), se puede hablar del sector, se puede hablar de casos de éxito, de como utilizar el producto para solucionar ciertos problemas o se puede hablar de tendencias de futuro.

Conseguir esa fidelidad del cliente es clave para las empresas. Las ventas recurrentes no solo son más rentables, sino que conseguirán amplificar el mensaje, y que nuestro cliente prescriba nuestra marca. La gran pregunta es ¿como lo conseguimos?.

Aunque parezca mentira no siempre conocemos a nuestros clientes. O no los conocemos tal y como deberíamos. A la hora de lanzar cualquier iniciativa deberíamos pasar por los siguientes pasos. Muchas veces la palabra proceso es rechazada por ser algo de grandes y viejas empresas. Suele estar asociada a poca flexibilidad, lentitud y poca eficiencia. Sin embargo, pese a muchas veces su mala prensa, pueden ser muy útiles. Siempre y cuando sean adoptados con flexibilidad, y sabiendo cuando hacer excepciones. Esta estandarización de la forma de trabajar va a hacer que no tengamos que re-inventar la rueda cada vez que queramos ejecutar una iniciativa y hará que no cometemos errores anteriormente cometidos. En este caso, la creación de una campaña o una comunicación, podrá pasar por los siguientes pasos:

 

  •  ¿Que queremos conseguir?, es decir cual el objetivo que tenemos (y por supuesto como vamos a medirlo).  Tener un objetivo claro nos facilitará definir los siguientes pasos.
  • Revisión de esa iniciativa dentro de la estrategia a largo plazo para identificar posibles duplicidades o inconsistencias. Debemos pensar siempre en la experiencia de usuario
  • ¿Conocemos a nuestros clientes y a quien queremos dirigirnos? Aunque parezca obvio no siempre conocemos a nuestros clientes. O mejor dicho, no sabemos que necesitan y como podemos ayudarlos.
  • El siguiente paso será unir los dos pasos anteriores, y conseguir crear un segmento al que dirigirnos para comunicar aquello que hemos planteado. Un segmento es un subgrupo de nuestra base de datos que cumple con ciertos criterios
  • Al conocer que es lo que este segmento necesita o espera de nuestra empresa, podemos pasar a bucear en el contenido. Como hemos visto, la atracción del cliente a nuestro entorno será clave, y ese gancho será el contenido que le ofrecemos. Conociendo el segmento, y que es lo que necesita, debemos adecuar el contenido que tengamos para conseguir el objetivo planteado
  • Creación de todos el material y envío del mismo
  • Monitorización y optimización. Escuchar al cliente y actuar en relación con esto. Debemos ver como reacciona el cliente y hace lo propio por nuestro lado. Este momento es clave para poder ajustar aquello que no está funcionando y mejorar todo aquello que hayamos descubierto.

 

El contenido debe guiar toda iniciativa de cara al cliente, ya que será lo que consiga que le atraigamos y fidelicemos. En algunos casos, erróneamente, se piensa primero en el contenido, y luego en el resto. Esta estrategia es un error, ya que no estamos pensando en el cliente, no estamos enviando algo que necesite y por lo tanto la tasa de reacción positiva será mucho menor.

Es cierto que la generación de contenido en todas las empresas suele ser un problema. Vivimos en un mundo que requiere personalización y tiempo real. Y el contenido es parte de esta realidad. Debemos ajustar el contenido que tengamos disponible en la empresa a estos parámetros y no siempre es sencillo. Pero las herramientas de automatización de procesos de marketing pueden ayudar mucho. Intentemos no reinventar la rueda, tener el contenido disponible bien localizado y estructurado, de forma que la adecuación de este para una comunicación no suponga un problema.

Hay grandes ejemplos de empresas que hacen un Content marketing maravillo. Recomiendo echar un vistazo a Hubspot, Marketo, inboundcycle, rip curl

Olvidate de diseñar mas campañas

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El marketing es lanzar campañas

Hay muchas palabras que me vienen a la cabeza cuando pienso en marketing, pero si preguntas a alguien menos relacionado con este mundo, posiblemente la primera que te diga es campaña. Estas dos palabras estan intimament unidas, y es cierto que las campañas representan un gran porcentaje del tiempo que los marketeros emplean en su día a dia. Y da igual que sea en la preparacion (análisis de segmentos, preparación de material,..), en la propia ejecución de la misma o en el análisis de los resusltados obtenidos y posibles optimizaciones en futuras versiones.

Si nos centramos en el mundo del gran consumo, todos podemos nombrar grandes campañas. Algunas de ellas son puntuales en ciertos momentos del año, como navidad, dia de san valentín, el famoso black friday o el dia de la madre. Pero también podemos pensar en algunas mucho más genericas como la campaña (llamemoslo mejor email o mesaje) de bienvenida cuando nos registramos en cierta newsletter o la típica campaña de recuperación del carrito de la compra en la que tanto tiempo se está invirtiendo.

Al final las campañas reflejan una forma de trabajo basada en proyectos. Se tratan de iniciativas con un alcance definido, un presupuesto limitado, con una audiencia conocida y ejecutadas en periodos de tiempo limitados.

 

Falta un hilo conductor 

Sin embargo, desde el punto de vista del usuario o consumidor, esto da una impresión de falta de coherencia, de no tener un ¨storyline¨o una historia sólida que contar a lo largo del tiempo. Los consumidores pedimos más que un solo producto a las empresas. En algún otro articulo he hablado de la importancia de la experiencia de cliente y de aportar un valor añadido diferencial, acompañando al cliente , no solo durante el proceso de compra, sino desde que entre en contacto con nosotros.

Las campañas como comentaba, cubren por lo general un momento concreto. Dependiendo de su creatividad, como se activen, alineación entre objetivos y materiales a publicar, y un poquito de suerte, podemos llegar a ser exitosos. Pero debemos empezar desde cero (o casi) con la siguiente que queramos ejecutar.

Cualquier empresa busca la fidelidad de sus clientes, y optimizar al máximo el valor potencial de ese cliente. Esto supone que el cliente pase por diferentes momentos y fases durante su ciclo de vida con la empresa. Hay diferentes opiniones sobre cuales son estas fases, muchas de las discusiones son principalmente en el nombre de esta fase, pero al entrar al detallar en que consiste suele haber unanimidad.  Aunque es verdad que es dificil generalizar ya que dependerá mucho del modelo de negocio, la empresa, el sector, los canales accesibles y otros tantos parametros.

 

Optimizar la experiencia de cliente

Como marketeros tenemos como misión diseñar la mejor experiencia posible para el cliente, a través de diferentes herramientas, ya sea la imagen de marca, página web, eventos, punto físico de venta, o atención comercial presencial. Si ponemos todo eso en un papel, desde el punto de vista de como debería ser, tenemos la primera versión del famoso customer journey. A esto tendremos que añadir cuales son los puntos de contacto que queremos tener con el cliente.

Pero obviamente esto no sirve para todos nuestros clientes, cada uno de ellos tendrán pequeñas diferencias en la forma en la que contactamos o en el mensaje que reciben, ya sea porque sus motivaciones, sus preferencias de comunicación o sus intereses y capacidades de gestión de nuevas tecnologías sean diferentes. Por ese motivo, la definición de una Persona es vital.Es decir la definición de un segmento concreto de nuestro público objetivo, personalizandolo bajo un nombre y características físicas comunes de los individuos que componen ese segmento. Será necesario identificar que motivaciones tiene este grupo de personas (representados bajo esta “persona”) , que tipo de interacciones requiere con una empresa, que canales de comunicación suele utilizar, que lenguaje y tipo de contenido consume. Todo esto nos dará una idea más completa de que tipo de mensajes hay que lanzar, porque y cuando.

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Pensemos en la relación y en el largo plazo

Al final, no nos olvidemos, lo que buscamos es crear lazos o relaciones con nuestros clientes. Si lo que buscamos es que estos sean de larga duración, porque centramos nuestras campañas en momentos puntuales y solo en la compra. Es cierto que necesitamos vender, y eso nadie lo duda. Pero la venta es un momento más en todo el ciclo de vida del cliente. Si pasamos a centrarnos por igual en el resto de los momentos, posiblemente nos cueste menos llegar a ese momento compra.

El ciclo de vida del cliente puede ser muy largo, y como he comentado antes puede tener varias fases. En cada una de ellas esas motivaciones e inquietudes son diferentes, al igual que que lo es nuestra relación con el cliente (que irá evoluciando en paralelo)

Las herramientas que tenemos actualmente en el mercado del marketing (or martech) nos permiten automatizar muchos de estos momentos. Lanzar un mensaje de bienvenida automático, una newletter con novedades o una felicitación de cumpleaños (a lo mejor con una oferta) son pequeñas cosas que van construyendo ese customer journey. Estas herramientas soportan perfectamente todas esas interacciones, pero no olvidemos que deben ser omnichannel. Es decir, deber saber como utilizar cada canal en su momento adecuado.

Pasar de pensar en campañas a pensar en customer journey implica 2 grandes cosas: 1. Conocer mejor a nuestros clientes 2. Pensar en el corto, medio y largo plazo. Construir relaciones es dificil, pero será lo que nos haga obtener los resultados que buscamos. Un cliente no busca sólo un producto, por lo que las campañas (pensadas normalmente para productos) no ayudan. Necesitamos un enfoque más holistico, que integra mejor la marca en la relación del cliente. Que proporcione contenido a la vez de ofertas y ventas. Y que haga sentir al cliente que realmente entendemos lo que busca y somos capaces de ofrecerlo

Solo productos frescos. O como mirar las finanzas con ojos de marketing

La presión por reducir costes y por optimizar al máximo los beneficios, puede llevarnos a tomar decisiones erróneas. Normalmente se piensa en subir el beneficio operativo a corto plazo, ya que es lo que más visible. Sin embargo esta decisión puede desencadenar otras acciones no deseables.

Cualquier directivo tiene que velar por el beneficio de la empresa, pero muchas veces he repetido que el paradigma está cambiando. En vez de pensar en el retorno de la inversión, debemos pensar en términos de velocidad para llegar al mercado con una solución. El retorno de la inversión,en ciertos campos es lento, ya que los resultados no serán inmediatos. Sin embargo, la gestión de la oportunidad de poder presentar una solución al mercado es única. Y la diferencia entre presentarla los primeros o no, puede significar el éxito.

Las decisiones que tomemos no deben afectar solamente el beneficio operativo, sino que debemos mirar a medio y largo plazo. Hay multitud de ejemplos de empresas que recortaron (incluso cortaron de golpe) la inversión en innovación e investigación y desarrollo. El recorte era claro, y los gastos se redujeron automáticamente. Sin embargo, al mirar esa decisión a largo plazo las consecuencias fueron catastróficas. Hay que saber balancear estas decisiones, y esto es lo que diferencia a los ejecutivos brillantes, de los simplemente operativos.

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Hay un buen ejemplo que ilustra esta situación. Se trata de la cadena de alimentación irlandesa SuperQuinn. Su fundador, un emprendedor irlandés con experiencia contrastada, decidió crear un empresa con una visión clara: proveer de productos de primera calidad y frescos a sus clientes. Aunque ahora ya forma parte de un grupo, con la venta de la empresa en 2005, fue uno de los pioneros ofreciendo servicios destacados a sus clientes como un programa de fidelidad, un servicio de auto-escaneo de productos y era conocido por ser  unos de los mejores proveedores de productos frescos, especialmente frutas y verduras.

Pero durante la aparición de algunos competidores (Lidl, y otros), su margen operativo empezó a caer. Fue el momento en el que se fichó a un reputado ejecutivo, conocido en reducir los costes, volviendo a poner a las empresas en el sitio que las correspondían. Durante los primeros análisis que realizó una vez incorporado, descubrió un gasto del 25% en la sección de panadería. Esta sección había sido una de las innovaciones de su fundador. Se trataba de un departamento que preparaba todos sus productos y los servia siempre frescos, asegurando que el cliente los compraría y consumiría en menos de 24 horas de estos haber sido cocinados. La panadería tenía el horno en marcha todo el día, pero cuando se acercaba la hora del cierre, muchos de los productos no se habían consumido (donde estaba ese 25%). Este producto sobrante se donaba a entidades sin animo de lucro para ayuda a los mas desfavorecidos

La decisión tomada fue no tirar nada al final de cada día, sino que se guardaría en las cámaras, y se ofrecería al cliente durante las primera horas del día siguiente. La promesa de ofrecer producto horneado en menos de 24 horas seguía viva, y los costes se reducirían. Aunque la teoría era perfecta, no se tuvo en cuenta la experiencia de cliente. El olor de pan recién hecho, o del horno en pleno funcionamiento era de uno de los principales atractivos de todas las tiendas. De hecho más del 90% de los clientes pasaban por este departamento. No solo la calidad del producto era excelente, sino que la experiencia de usuario era inmejorable. ¿A quien no le gusta el olor de pan recién hecho?

Los costes obviamente se redujeron, pero también las ventas realizadas, no solo en la panadería sino sobre el resto de los productos. Tal fue la reacción de la clientela, que la dirección decidió cesar al directivo al mando, y volver a los orígenes. El producto sería fresco, del día, y los excedentes se donarían. Es cierto que los costes volvieron a su cifra original, 25%, pero las ventas se elevaron por encima del 35%, y las asociaciones a las que se donaba el producto excedentes volvían a estar encantadas. Este último punto hacía que la imagen de marca volviera a brillar, y la vuelta a las orígenes hizo resplandecer de nueva la experiencia de cliente.

Está claro que el excel lo soporta todo. Cualquier decisión tiene que estar basada en números, pero no solo desde el punto de vista financiero. La experiencia de cliente, la marca, y las expectativas del cliente juegan un papel fundamental. Una empresa sin clientes, no es nada.

La decisión que pareció acertada por decidir los costes sin impacto en “el marketing” fue errónea. Pero una rápida actuación, pensando en la visión y misión de la empresa, hizo que la situación se recondujera efectivamente,

Experiencia de usuario, branding, expectativa de cliente, valor diferencial, y otros términos que solemos utilizar en el área del marketing, parece no tener valor cuando se habla de los números de la empresa. Pero en el caso presentado arriba (y otros tanto que seguro que tenéis en la cabeza, y por cierto me gustaría que compartierais) demuestran lo contrario. Uno de los puntos de los que hay que hablar en la transformación digital es ver al cliente desde todos los puntos de vista. Y es precisamente la moraleja de este caso. Los números financieros son muy necesarios, pero hay que saber leerlos con ojos de marketing para conseguir el efecto deseado.