Soy mediatico

¿Salir en los medios es bueno o malo? No creo que haya una contestación correcta a esta pregunta, ya que todo dependerá de por qué y para qué salimos. Obviamente, de la respuesta de esta pregunta destierro todas las noticias completamente negativas como anuncios de quiebras, delitos, estafas o malas prácticas. Por lo que vamos a centrarnos solo en apariciones en medios de forma voluntaria y con temas relacionados al negocio que nos atañe.

Cada persona es un mundo y tendrá diferentes opiniones. Está la clásica afirmación de “que hablen de mí, aunque sea mal”. Tal y como veíamos en un post anterior sobre apariciones de ciertos deportistas en algunos eventos. En el mundo empresarial pasa lo mismo. Algunos directivos son muy proclives a salir en prensa, televisión o radio con cualquier excusa. El motivo puede ser el lanzamiento de un nuevo producto, promoción de la compañía (o branding) o comunicación de resultados. Sin embargo otros, son bastante reacios a este tipo de comunicaciones. Como podría ser el caso de Inditex. Y en el caso de esta empresa, no solo los directivos suelen ser esquivos a los medios, sino que la estrategia de comunicación es muy diferente a otras marcas de moda que trabajan el gran consumo. Zara no tiene anuncios en medios, y toda su publicidad se reserva al boca-oido y a sus propios productos. Las tiendas son otro de sus pilares fundamentales, ya que suelen estar localizadas en las mejoras zonas de la ciudad, en locales llamativos y muy bien situados (entre otras iniciativas).

Al igual que se ha comentado en el primer párrafo, no creo que haya una estrategia más acertada que otra. Simplemente hay que observar nuestra marca, ver qué es lo que más le conviene y crear una estrategia a seguir. Incluso si decidimos salir en medios, podemos hacerlo con un mensaje claro o simplemente haciéndonos notar. Este último caso podría ser el de Ryanair. Todos hemos visto las declaraciones polémicas de su consejero delegado (Michael O´Leary), que conseguían, de una forma u otra, que tengamos la marca en mente y consumamos sus servicios (o al menos tenerlos en cuenta en la hora de la toma de la decisión). Se trata de estar presentes en el momento de la compra de forma constante y que el usuario decida. A esto hay que sumarle los precios competitivos de la compañía, por lo que suelen llevarse el gato al agua.

Pero también me gustaría hablar sobre el primer caso del párrafo anterior. Es decir, aquellas estrategias de salir en medios con un mensaje claro. El mensaje estará estudiado y cuidado al detalle. Se estudiarán los medios en los que queremos salir, cual es el mensaje a transmitir, y sobre todo contar una historia diferencial. Esta será la forma que tengamos de llegar a nuestros clientes (o clientes potenciales) y que vean cómo podemos ayudarles a cubrir sus necesidades.

Por lo tanto, ¿Qué estrategia es mejor o más acertada? La respuesta solo la podremos dar nosotros mismos, teniendo el conocimiento pleno de la marca y de que es lo que pretendemos buscar en el público al que nos dirigimos. Dicho esto, ¿algún ejemplo contradictorio?

Todo por un voto

La política no tiene la popularidad que tuvo en otras épocas. El desencanto general de la población, producido por incidentes con algunos de los máximos representantes políticos y la situación general de la población hace que este tema no sea tan atractivo o llamativo como lo podía ser años atrás. Hay dos componentes muy utilizados en el mundo comercial que deben ser utilizados en política: marketing y contenido.

Lejos de dar opiniones y apoyar una u otra tendencia política, me gustaría desgranar algunos de los puntos necesarios en el llamado marketing político. Esta técnica no es más que la aplicación de los ya conocidos métodos por todos los lectores de este blog tanto a campañas electores como a la promoción de instituciones públicas con el hecho de conseguir resaltar sobre la competencia y centrar la atención sobre el ciudadano.

Hay tres grandes puntos que, al igual que en el mundo comercial, no debería faltar: contenido, publicidad y generación de demanda.

  •  Contenido y mensaje: El primero de todos debería ser la base sobre la que se sustentará el resto de las estrategias. El discurso en un formación política debería ser claro y con un contenido contundente y sólido. Esto será el pilar sobre lo que se construya el resto, al igual que una empresa sabe perfectamente (o tendrá un problema) que está ofertando al mercado, que no es más que sus productos y servicios. Cuanto mejor estén diseñados estos, más probabilidades de éxito existirán. Al igual que en cualquier corporación que se precie existirán especialistas encargados del diseño del productos (científicos, ingenieros, …), la ciencia política y sociología será clave en cualquier formación política.

 

  •  La publicidad será la herramienta para hacer conocer el contenido que quieren comunicar a la población. Existen infinidad de métodos, de hecho tantos como se nos ocurran. Aunque se hacen grandes abusos principalmente de dos: mítines de partido y dossieres escritos. Las entrevistas en televisión, o debates entre candidatos también en una forma de llevar ante la población el discurso y contenido preparado. Pero como tanto hemos experimentado últimamente, ni el contenido ni la puesta en escena son buenas. ¿Qué es lo que hace especial al marketing político frente al comercial? Muy sencillo, vender ideas muchas veces no es tan fácil como hacerlo con productos. Con lo que es muy importante en este punto, como se cuenten las cosas. Después de cada debate entre candidatos, los analistas políticos siempre hablan de la expresión gestual, del vestuario elegido, del tono de voz y de la forma que han tenido de dirigirse al otro candidato, al moderador y al público.

 

  • Generación de demanda. Una vez el contenido esté bien diseñado y comunicado, es el consumidor final o ciudadano el encargado de decidir si compra la idea o no. En el caso de las elecciones, el acto por el que el ciudadano sentenciará si compra o no el producto ofertado (la idea y el programa electoral) será mediante el voto. Obviamente es uno de los puntos que más debe preocupar a un partido y sus candidatos, ya que se trata de la hora de la verdad (¿a qué empresa no le importan sus ventas?) Pero no se debe hacer a toda costa. El mensaje y el contenido es importante. Recordemos que este ejercicio es totalmente periódico y la fidelidad del cliente (del ciudadano en este caso) hay que cuidarla (que no es lo mismo que comprarla o secuestrarla)

 

Cada persona tiene una idea diferente sobre el mundo, y no es fácil coincidir. La política puede ser una de las ciencias más difíciles al tratar temas complejos y controvertidos, y justo por esto la preparación es fundamental. Y lo mismo que la preparación, la difusión del mensaje (ya que este no puede ser vacío o incompleto). Fijémonos en las anteriores citas, y pensemos, ¿han cumplido algunos de los puntos arriba citados?