¿Como gestionas las campañas de marketing?

Realmente la primera pregunta que  deberíamos hacernos es, ¿gestionamos las campañas de marketing? O simplemente lanzamos una comunicación y lo decimos que hemos ejecutado una campaña.

Desde el punto de vista más generalista, una campaña de marketing, ya sea digital, offline o cualquier de sus variantes, debe tener aspectos estratégicos, tácticos y operativos puros. Debemos tener claros cual son los objetivos de la campaña, si están en línea con los objetivos del plan corporativo y del plan de marketing. Debemos acordar los resultados esperados, y como debemos medirlos…Es decir, hay un trabajo previo que realizar, que será el que nos indique cual es el grado de éxito de la campaña.

Todo equipo de marketing, debe tener entre sus objetivos el conseguir una exposición mayor de sus productos o servicios y por lo tanto atraer a más clientes potenciales (prospectos o candidatos, según terminologías). Es decir, trabajar mano a mano con ventas, para de forma coordinada aumentar las ventas y conseguir los objetivos. Este tema suele ser espinoso en casi todas las organizaciones y se puede escribir sobre el muchas líneas. Si meternos en mas detalles, conseguir aumentar las ventas sería el propósito final. Pero para esto, debemos tener una estrategia definida, y no cazar moscas a cañonazos.

Una campaña de marketing, a nivel general, debería tener las siguientes fases. Dependiendo cada caso pueden ser más largas o cortas, pero en todos deben existir.

 

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  • Planificación: Es la fase más delicada, en la que tenemos que tener en mente el plan estratégico de marketing, de ventas y de la compañía. En este paso será donde definamos que queremos conseguir (aumentar la fidelidad de clientes existentes, conseguir nuevos clientes, conseguir renovación de productos,..). Por lo tanto la segmentación de la base de datos (buscar nuestro objetivo) será clave. Además debemos fijar como vamos a medir el impacto y el resultado. Obviamente se acordará la forma de ejecutar la campaña, es decir el medio que se utilizará y los recursos a utilizar.

 

  • Preparación: Una vez tengamos claro el camino a seguir, debemos dar los primeros pasos. Definir o preparar los sistemas (en caso de que sea digital), preparar las creatividades, los contenidos (recordemos el Content Marketing), fijemos fechas de preparación y envío para que todo el equipo y persona involucrada sea consciente.

 

  • Pruebas: En el mundo digital es lo que se llama “A/B Testing“. Y para simplificar es consolidar todo lo creado en puntos anteriores, afinarlo y extrapolar como funcionará cuando lo enviemos a nuestro público objetivo real. En el mundo digital, hay muchas herramientas que hace simulaciones de como se verá en ciertos dispositivos, de cuantos receptores lo podrán recibir,…Cada herramienta del mercado tiene sus características, pero todas funcionan con los mismos principios.

 

  • Ejecución: Llega el momento de la verdad y es cuando, con todo preparado, lanzamos al mundo nuestra campaña. Debemos asegurarnos de que todo lo planificado en el primer punto está totalmente de acuerdo con lo llevado a cabo hasta el punto anterior. Sino debemos parar, y analizar la desviación (para tomar las acciones correctivas necesarias)

 

  • Informes: Todo lo que no se pueda medir no existe. Y partiendo de este principio, debemos ser capaces de medir el impacto generado. Para ello, en el primer punto hemos definido una métricas, que estarán en línea con los objetivos generales. Este será el punto en el que veremos que aportación a estos objetivos ha hecho (o está haciendo) la campaña en cuestión. Es importante ver la evolución de los resultados desde su lanzamiento, para poder adelantarnos a cualquier desviación o problema que nos podemos encontrar.

 

  • Análisis: Por muy bien que haya ido, o mucho éxito que tengamos, debemos analizar los resultado de la campaña. Que es lo que ha funcionado, que es lo que no ha funcionado y debemos mejorar, cual son los siguientes pasos, como de cerca o lejos estamos de los objetivos,… Es el momento de sacar conclusiones, y para ello necesitamos datos. Los datos de las mediciones de la ejecución de esta campaña y en comparación con el resto de objetivos (particulares y generales)

 

  • Optimización: Teniendo en cuenta todo lo anterior, podemos afinar o realizar ajustes sobre lo realizado para próximas acciones. Muchas veces las campañas tienen varias fases, o se repiten diferentes acciones. Teniendo en cuenta un modelo iterativo, pongamos en marcha iteraciones con estos ajustes. Los ajustes serán fruto del análisis realizado en el punto anterior. Y nos permitirán acercarnos más aún a nuestro objetivo.

 

Seguir estas pautas no nos dará la clave del éxito, ya que existen muchísimos factores (tener una buena creatividad, elegir la audiencia correcta, …) pero lo más importante es marcar los objetivos de la campaña y sobre todo que estén alineados con el negocio. Si tenemos ese objetivo claro, y sabemos cómo medirlo, tenemos gran parte del éxito conseguido. Pero una buena idea no es buena por si misma, lo que la hace ganadora es una ejecución excelente

 

 

 

La pescadilla que se muerde la cola

Hay algunas situaciones en las que no sabemos como conseguir salir del bucle. Las empresas pueden y suelen pasar por algunas de estas cuando están en etapas de crecimiento o con lanzamientos de nuevos servicios. 

Entrar en nuevos mercados o en nuevos segmentos de clientes no es fácil, y requiere de ciertos criterios. Algunos de ellos pueden ser cumplimentados o cubiertos con algo de papeleo y burocracia (todo aquello referente a licencias, permisos, …). Pero otras veces será cuestión del curriculum de la propia compañía y algunos de los proyectos anteriormente ejecutados.

Para ponernos en en situación, pongamos el caso de una empresa que está en pleno proceso de expansión. Para ello, cada vez participa en operaciones con clientes más importantes, pero entrar en cierto segmento siempre es complicado (lo mismo se puede aplicar para acceder a clientes de un sector en el que no hayamos participado). Normalmente se nos reclamará presentación de referencias o proyectos ejecutados que puedan avalar nuestra actividad. Si estamos intentando entrar en este segmento quiere decir que no los tenemos. Y como no los tenemos no los podemos presentar y por lo tanto no podremos entrar. Es decir, estamos en un bucle que es difícil de romper.

¿Quiere decir esto que debamos tirar la toalla y abandonar nuestros planes originales? No, ni muchísimo menos, hay que seguir luchando hasta que lo consigamos. Si realmente contamos con el equipo adecuado, la visión estratégica suficiente para poder  y las herramientas/recursos necesarios para poder hacer frente a estas nuevas situaciones, debemos apostar todas las cartas para conseguir nuestro objetivo (aunque no será un camino fácil).

Hay varias formas, y no quiere decir que estas sean todas, sino posibles ideas que se puedan tener en cuenta para conseguir nuestro objetivo:

  • Piloto: necesitamos demostrar nuestra valia y  potencial. Como se dice, el camino se muestra andando. Por ello, una buena idea puede ser ejecutar un proyecto piloto, de forma que podamos poner un pie donde queremos, y poniendo toda la carne en el asador, podemos demostrar que podemos llegar a hacer. Si esta prueba sale bien, podemos convencer al mercado o al cliente (dependiendo de que estemos hablando) de poder hacer algo un poco más grande y seguir avanzando en nuestra colaboración
  • Creación de una alianza: la unión hace la fuerza. En algunas situaciones puede ser una buena idea crear una alianza estratégica con otra empresa, de forma que juntos consigamos el potencial necesario para entrar. Esta empresa puede incluso ser un competidor, en este caso, la creación de esta alianza debe estar muy definida, y saber que va a ganar cada uno, que papel jugará cada empresa, cuando empieza y cuando termina (además de los términos y condiciones en la que se creará)
  • Extrapolación: es posible que no tengamos experiencia concreta en el sector/mercado que tenemos como objetivo, pero si debemos ser capaces de poder presentar similitudes o sinergias con proyectos anteriormente ejecutados. Es decir, seguro que hemos operado en situaciones similares pero con menor complejidad o menor cantidad de recursos. Es posible que tengamos una solución similar para un problema parecido o que tengamos pequeñas incursiones pasadas en situaciones similares. Todas estas experiencias deben servirnos para poder planificar, y para poder convencer a quien esté al otro lado de “la mesa”. Debemos demostrar que si conseguimos esta oportunidad no defraudaremos si el cliente quedará satisfecho
  • Disruptivo: puede ser arriesgado, pero muchas veces los clientes buscan resultados diferentes a lo que están consiguiendo. Si el cliente siempre hace lo mismo, siempre conseguirá resultados similares. La única forma de conseguir resultados diferentes es actuar de forma diferentes. Si siempre contamos con un proveedor, lo mismo es momento de contar con otro proveedor. O si siempre consumimos cierto tipo de productos, para conseguir un resultado diferentes, debemos cambiar de estrategia. Seamos disruptivos en nuestra enfoque y conseguiremos llamar la atención del cliente al que queremos llegar.

Estas son algunas de las posibles ideas. Puede que todas no se adecuen a lo que se busque, pero el enfoque en todas es el mismo. Busquemos formas diferentes de actuar, utilizando todo nuestro potencial y las herramientas que tengamos a nuestra disposición (siendo la fundamental nuestra creatividad y visión de negocio)