2.001 indios

En el fuerte del 7º de Caballería, el soldado de guardia lanza la voz de alarma:

“Capitán, capitán. Que vienen 2.001 indios”

El Capitán, asombrado, no puede creer la extrema precisión del vigía:

“¿Seguro que son 2.001?”

a lo que el soldado de guardia responde:

“Por supuesto Capitán. Delante viene el el primero y detrás unos 2.000”

En nuestro post “La Física del Marketing” ya alertábamos sobre la debilidad de los sistemas de medición en los procesos de Marketing debido a los efectos del error en la medida y del sesgo en la muestra.

Cada vez que leo en un estudio de mercado un ratio con dos decimales, inmediatamente empiezo a sospechar sobre el mismo. ¿Cómo puede ser que afirme que el 96,45% de los clientes compraría el producto si simplemente el error muestral es mucho mayor que la pretendida exactitud con puntos y comas? ¿A quién pretende engañar?

Hace poco leía un entretenido libro, “Guesstimation: Solving the World’s problems on the back of a cocktail napking” en el que de forma amena se hace un repaso a las técnicas de estimación de magnitudes utilizando el “método Fermi“. Enrico Fermi fue un brillante físico italiano conocido entre otras cosas por su acertadísima capacidad de cálculo numérico aproximándose siempre de manera certera a cualquier tipo de estimación por complicada que pudiera parecer.

El típico “problema de Fermi” sería el averiguar cuántos afinadores de pianos hay en la ciudad de Chicago. Utilizando una serie de hipótesis como los habitantes de la ciudad, el tiempo necesario para afinar un piano y las veces que se afina al año, podemos llegar a establecer una estimación que si está bien construida será del mismo orden de magnitud que la cifra real.

Si te dedicas al Marketing y estás acostumbrado a la estimación de tamaños de mercado seguro que te resultan útiles este tipo de técnicas. Y si estás deseando trabajar en una gran empresa del Fortune 500 probablemente también… o no. Porque si bien empresas como Google utilizaban este tipo de pruebas como uno de sus pilares fundamentales en los procesos de selección, poco a poco las están abandonando al comprender que sus resultados no indican nada sobre el futuro rendimiento del entrevistado.

Un mundo complejo el de las estimaciones, en el que si no andas con cuidado te ocurre lo que a Don Mendo jugando a “Las 7 y Media”:

“un juego vil

que no hay que jugarle a ciegas,

pues juegas cien veces, mil…

y de las mil, ves febril

que o te pasas o no llegas.”

¿ROI es diminutivo de algo?

Todos hemos oído últimamente mucho hablar del ROI (“Return on investment” o retorno de la inversión). Y no es otra cosa que ver si lo que estamos haciendo funciona o no. Y sobre todo qué dinero está generando.

Cuando ponemos en marcha una nueva campaña o programa comercial deberíamos tener en cuenta qué beneficio (monetario) va a retornar a la compañía. Aunque parezca una obviedad, no siempre es así. Y por eso últimamente (posiblemente la crisis nos haya hecho recapacitar sobre la efectividad de algunas acciones) se habla tanto del ROI para evaluar la viabilidad de algunos proyectos.

Desde el punto de vista financiero, que en alguna otra entrada de este blog podremos analizar, será muy necesario ver la viabilidad de un producto. ¿ O vamos a invertir recursos (y no solo monetarios) en algo que no nos va a traer de vuelta lo que queremos ni deseamos?

Es cierto que el excel todo lo aguanta, y que aunque planifiquemos tener ciertos ingresos, será “el mercado” quien decida. Será el jurado que analizará nuestro producto, la comunicación que hemos realizado y fallará en su éxito o fracaso (que valoraremos, principalmente  con número de ventas). Por otro lado hay que decir también, que no siempre es fácilmente medible. ¿Cómo podemos saber si algunas de nuestras ventas han sido producidas por aquella campaña que lanzamos? En estos casos, el mundo “online” nos lo ha puesto más fácil, ya que hacer el seguimiento es más sencillo. Y este es uno de los principales motivos de su gran expansión y aceptación. Cada campaña de marketing digital es más fácilmente medible y ver su ROI. Lo mismo le pasa a los sistemas CRM, que pueden añadir, en su módulo de gestión de oportunidades comerciales, a qué campaña corresponde cada operación. Por lo que el calculo de rentabilidad debería simplificarse.

Por lo tanto, este no es un nuevo concepto, y es algo que todos tenemos en mente. ¿Qué me aporta hacer ésto? que traducido al entorno empresarial y del marketing sería ¿Qué ventas me está trayendo esta campaña de marketing?

Un mar de siglas (II)

Si hubiéramos pensado en crear una campaña online para promocionar nuestro producto, tendríamos que seguir los siguientes pasos:

  • Definir una estrategia SEO, optimizando los resultados de los buscadores (google principalmente). Es la parte más complicada, que requiere conocer palabras clave, optimización del código de la estructura web,…

 

  • Decidir si implantaremos SEM, que nos aporte publicidad en diferentes puntos de la web. Lo más habitual son los Adwords.

Hay cientos parámetros que tenemos que tener en cuenta también, como son:

Lo primero sería saber cuantas veces va a aparecer nuestro anuncio en la web. Normalmente múltiplos de 1000, por lo que hablaríamos del CPM (coste por mil apariciones o impresiones), el CTR nos medirá el porcentaje de veces que alguien lo visitó frente al numero de impresiones lanzadas (. Tendremos un coste por cada click (CPC)  y puede tener relación con una variable de calidad llamada QS. Esta ultima métrica indicará la calidad de nuestra web y es directamente proporcional a nuestro éxito.

Pero en este mundo digital, han aparecido las empresas de medio que nos ayudan a conseguir clientes mediante diferentes campañas. Podemos introducir el CPL, llamado coste por lead. Será lo que nos cobre la agencia por cada lead o cliente potencial que nos envíen, mediante una campaña generada a tal efecto.

Cualquier de estas intervenciones pueden ser mediante una web, un blog, o una red social.  Cada una de ellas se suele utilizar con fines diversos. Nuestra web será nuestra plataforma principal, donde tengamos información, puede que tienda online, y será donde debamos invertir más recursos para tener un buen escaparate de cara al cliente. Las redes sociales servirán para darnos a conocer, pudiendo ejecutar diferentes campañas utilizando diferentes herramientas disponibles (video virales en youtube, microsites en facebook, servicio online en twitter,..). Los blogs por su lado, suelen tener un carácter más informal, con información detallada sobre un asunto, y posiblemente sea un foro de discusión para una comunidad. Todos estos componentes son individuales y complementarios. Cada uno tiene su objetivo, que ayudará a cumplir las misiones de los otros, si interactuan entre ellos como deben.

Por cada campaña se podrá hablar del ROI, es decir, del retorno de la inversión. Como todos los elementos están totalmente interconectados y la tecnología existente lo permite, podemos medir su eficacia. Este concepto no es nuevo, pero si se hace más interesante, ya que es mucho más fiable, y fácil de medir.

Efectivamente es un mundo nuevo, que ha llegado para quedarse, con el que tenemos que convivir, e intentar sacar el máximo provecho posible. Debido al gran potencial que tiene, debemos seguir invirtiendo tiempo para entenderlo y ser participe. Por que no estár al 100%, no servirá de nada.